FUERA DE MI SACO
Por largos años pensé que viviría mi vida aferrada al saco que mis padres representaban en lo que se denomina actualmente “Hij@s Kangur@s”. Fue una decisión acelerada, por los constantes problemas que atravesé en la etapa más delicada que he vivido hasta el día de hoy… He pensado que todas aquellas veces que creí ahogarme en un vaso de agua, realmente lo estaba, pero aquello quedo disminuido cuando me vi enfrentada a la piscina más grande en la que he nadado en mi vida.
Es increíble sentir que todo aquello que un día creí perfecto, va perdiendo su valor al enfrentarme a un periodo lleno de desdichas alejada de la mano de Dios, lo más fuerte de todo este proceso fue descubrir que realmente nunca he estado alejada de su mano y que, a pesar de creer que esta vez sí puso mayor peso sobre mis hombros del que podía soportar, nunca fue así… Por qué creemos que estamos sol@s entonces?... A veces el orgullo o la soledad, nos lleva a creer que no somos dignos de pedir lo que ha estado aguardando por nosotros desde el día que nacimos, entonces… Debemos reclamar o exigir lo que nos es propio?... Al parecer, así es.
Tras este proceso de un sin fin de descubrimientos, he llegado a concluir que hoy quiero recibir mi tesoro, compartirlo con las personas que llenan mi vida, con aquellas que por momentos creí lejos de mi… he sido injusta exigiendo Amor de mis amig@s, cuando en verdad ellos me lo entregan en medida de sus posibilidades…
No logro entender porque aún mi corazón necesita sentir representaciones más fuertes de afecto… Será que siento tan vacía?... La respuesta jamás será concreta…
Nuestros afectos y expresiones de Amor son tan variables como las situaciones a las que nos enfrentamos a diario, podemos estar sonriendo toda una mañana y por una pequeña circunstancia que nos desagrade emocionalmente, nos vamos a negro sin pensar en todo lo que reímos minutos atrás.
Temo que este ir y venir de sentimientos en mi interior, afecten los valores que recibí algún día dentro de mi saco.
Es increíble que a pesar de sentirme tan bien en el propio, extrañe tanto el calor del saco familiar.
Me es posible entonces tomar firmemente las riendas de mi vida sin volver al calor de aquel saquito?... Creo que sí, estoy segura!... Hoy siento que puedo dar un nuevo paso, el paso más importante de este proceso… luchar por mi felicidad, por la felicidad de mi propio saco, por la felicidad de aquellos que lo protegen y lo cuidan en silencio.

